sábado, 18 de noviembre de 2017

San José

Etimológicamente significa “ el que se crece, Dios acrecentará”. Viene de la lengua hebrea. Las fuentes bíblicas nos hablan de un verdadero desposorio de María y José. No se puede entender su matrimonio con María como uno normal. Ella era virgen y él un joven justo, virgen y plenamente en manos de Dios. Grandes teólogos se han preocupado por estudiar este matrimonio auténtico de María y José. Te preguntarás cómo eran las costumbres de los noviazgos y la celebración de bodas en el Israel de aquellos tiempos lejanos. Se sabe que María hizo voto de virginidad, ¿cuándo lo hizo?... Son cuestiones que ha afrontado la teología desde hace siglos y siglos. Santo Tomás, cuando estudia este problema, da varias razones de conveniencia sobre el hecho de que Cristo naciera de una desposada: 1) Para que sus compaisanos y los infieles no tuvieran ningún fundamento para rechazar a Cristo y su predicación en el supuesto de que pareciera ser aparentemente ilegítimo al ser hijo de madre soltera. 2) 2) Para liberarla a María de la pena judía de la lapidación y defenderla de toda infamia. Muchos pintores, influenciados por los evangelios apócrifos, han representado a José como un anciano de muchos años. Tuvo mucho éxito esta forma de pintarlo en la iconografía. Pero esto no parece lo más razonable, puesto que produciría un efecto de opinión distinto del que se proponían. Nuestro gran teólogo granadino Suárez dice lo contrario cuando afirma que “fue preciso que José (cuando se desposó con María) estuviese en la edad idónea para engendrar, pues de lo contrario la fama y la estima de la Virgen no se hubiera podido conservar ilesa bajo su sombra”. Así Rafael pinta a san José en los desposorios con una bella joven y un joven de figura varonil. Ha habido santos que lo han dado a conocer sobremanera: San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Avila, San Francisco de Sales. Su misa no aparece en el Misal Romano hasta el siglo XV, con el Papa Sixto IV. Hasta Gregorio XV, en 1621, no fue su fiesta universal. Juan XXIII lo incluyó en el Canon Romano en el siglo XX. Patronozagos: Es patrono de los moribundos, del Perú, Seminarios y de muchos institutos, órdenes y congregaciones religiosas. ¡ Felicidades a los que lleven este nombre!


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