lunes, 20 de noviembre de 2017

San Policarpo

Etimológicamente significa “ abundante en frutos”. Viene de la lengua griega. Este joven tuvo la inmensa fortuna de recibir la enseñanza evangélica del propio apóstol san Juan evangelista. También tuvo la ocasión de conversar con amigos que había conocido al propio Jesús de Nazaret. Con estos antecedentes, Policarpo se entregó de lleno a predicar el evangelio tanto cuando fue obispo de Esmirna como cuando era un sencillo sacerdote. Una de sus primeras preocupaciones fue la unificación del día de la Pascua entre Oriente y Occidente. No fue posible y ni siquiera hoy se ha logrado resolver. Fue él mismo quien salió a recibir al gran san Ignacio de Antioquía cuando iba a se sacrificado en el anfiteatro romano. En señal de respeto besó hasta las propias cadenas con que llevaban atado a un pobre anciano. No te olvides que estamos en el año 155, tiempo en el que se desató una persecución contra los cristianos. El, ya muy mayor, se escondió hasta que la policía y los chivatos lo encontraron. Al despertarlo dijo estas palabras:"Hágase la santa voluntad de Dios". En un gesto que le honra, mandó que le pusieran una buena cena a sus verdugos. Ante el gobernador sintió una fuerza increíble. Le dijo en su cara:<


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