sábado, 18 de noviembre de 2017

San Macario

Etimológicamente significa “feliz”. Viene de la lengua griega. Este joven creció en la dureza del desierto apacentando un pequeño ganado. En este lugar solitario aprendió el arte de la oración y de la penitencia que suponen los rigores de ese infértil campo. No le faltaron peligros, mentiras y hasta calumnias. Todo se r que se entrega a Dios sufre tentaciones como cualquier mortal. Una mujer pregonó por todos sitios que el hijo que esperaba era fruto de su relación con el joven Macario. La gente le tomó coraje. La mujer, al ver que no podía dar a liz y que sentía, sin embargo, los dolores de parto, dijo a todo el mundo que había mentido. Macario, mientras tanto hacía oración en su corazón hasta que la misma gente comenzó a quererlo como se merecía. La comunidad que seguía a este joven aumentaba cada vez más. Entonces el obispo de Egipto lo ordenó de sacerdote para que celebrara los sagrados misterios a los chicos que seguían su estilo de vida. Una de las frases bíblicas que más le impactaron fue la del Evangelio:"Si alguno quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo". Nadie – hasta ahora – puede vencer sus malas inclinaciones si no es mediante la disciplina, el control de sí mismo, la oración y la penitencia. El mismo pudo exclamar:<< Si supieras las recompensas que se consiguen mortificando las pasiones del cuerpo, nunca te parecerían demasiadas las mortificaciones que se hacen para conservar la virtud". Hoy se hacen muchas mortificaciones por razón de la estética. La moda de estar delgado se ha metido en mucha gente y se privan de todo con tal de que su cuerpo aparezca ante los ojos de todos como una bella escultura, aunque el alma la tengan vacía de valores. Cuando era ya mayor, los herejes arrianos lo desterraron a una isla de la que volvió para derrotarlos. Murió el año 390 a los 90 años. ¡Felicidades a los Macarios!


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