lunes, 20 de noviembre de 2017

Santo Tomás Becket

Etimológicamente significa “ gemelo”. Viene de la lengua aramea. Este joven fue un gran diplomático que murió por defender la causa de Dios y la coherencia de su conciencia. Nació en Londres en el año 1118 y murió en el 1170. Poco años de vida pero plenamente cargados de valor, santidad y trabajo. Hizo uno estudios brillantes en Londres y en París. Vistas sus cualidades, el rey Enrique Plantagenêt lo eligió como su consejero más brillante. Como estaba tan contento con su nuevo administrador, quiso recompensarlo nombrándolo arzobispo de Canterbury. El motivo más que religioso era de orden político. El rey quería solucionar las dificultades que tuvo con los obispos de su reino. Tomás dio un giro de 180 grados en su conducta personal y en la vivencia profunda de su fe. Era toda una preparación la que estaba haciendo para los años que se le avecinaban. Efectivamente, el rey quería que le diera el consentimiento para que no tuviera su majestad que depender de la Iglesia de Roma. Debía estar por encima. Tomás le dijo que eso no era posible de ningún modo. Tomás, ante todo esto y ante los ojos del propio rey, invitaba cada día a comer a los pobres. El rey se enfureció ante la negativa de Tomás. El rey lo desterró a Francia. Tomás, lleno de amor a Dios, entró en la abadía cisterciense de Pontigny, en la Borgoña. Tuvo que volver a Canterbury en 1170. Le esperaba lo peor. El Papa quiso que hicieran las paces. El rey colérico dijo entonces:" No podrá haber más paz en mi reino mientras viva Becket. ¿Será que no hay nadie capaz de suprimir a este clérigo que me quiere hacer la vida imposible?". Cuatro desalmados se encaminaron la bella catedral. Y tal día como hoy lo mataron a cuchilladas. Y murió diciendo:<


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