lunes, 20 de noviembre de 2017

San Dámaso

Etimológicamente significa “domador”. Viene de las lenguas latina y griega. Este español ilustre, que llegó a ser Papa, estuvo antes de secretario de dos Papas: San Liberio y san Félix. Estamos en el siglo IV. Tras cuatro siglos de vida cristiana, se encontró con problemas difíciles de resolver. Menos mal que Dios lo había dotado de cualidades increíblemente buenas para hacer frente a todo. Nació en Roma de una familia de descendencia española. Su padre era sacerdote católico y su madre una cristiana a carta cabal. Recibió una educación cristiana aunque alternando con todo el mundo fuera o no creyente. Desde que era pequeño se quedó fascinado con la lectura de la Biblia y las Actas de los Mártires. No tardaría mucho tiempo en que pusieran la inscripción de cada mártir en las Catacumbas. Había entonces dos Papas: él y el antipapa Félix Este no paró de perseguirlo Lo desterró de Roma y le levantó falsas calumnias. Todo esto le hacía sufrir mucho y los problemas se quedaban atrasados y sin resolver. Su única preocupación fue la unidad de los cristianos. Otro problema fue que los gobiernos querían meter las narices en los asuntos de la Iglesia. Para resolver tantos conflictos, convocó varios concilios y Asambleas para erradicar los errores. Por esta razón los enemigos le llamaban “el diamante de la fe”. Al fin, los obispos de Oriente reconocen su primado, no el del antipapa, y le dicen:"Instruidnos, dirigidnos; admitimos lo que admitáis vos; rechazamos lo que vos rechacéis. Sólo de vos aguardaremos la paz y la unidad de la Iglesia". Como persona inteligente, le dijo a san Jerónimo que tradujera la edición oficial de la Biblia. Es patrono de la arqueología cristiana y el patrono de las Catacumbas en declaración del Papa Pío XI. Murió el 11 de diciembre del 384. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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