sábado, 18 de noviembre de 2017

San Saturnino

Etimológicamente significa “perteneciente a Saturno”. Viene de la lengua latina. En sur de Francia, frontera con los Pirineos, está la bella ciudad de Toulouse, en la que san Saturnino empezó su obra evangelizadora por orden del Papa. La ciudad no vivía sus mejores momentos históricos. El paganismo y el cultos a los dioses falsos hizo que cundiera la superstición. Prácticamente, cuando él llegó no había quedado ni siquiera una huella del cristianismo. Pero Saturnino, llevado por el impulso del Espíritu Santo, logró muchas conversiones, mejoraron las costumbres, muy relajadas y permisivas. De tal manera fue su predicación de la Palabra de Dios que, poco a poco, los templos paganos fueron cerrando sus puertas. Tan sólo quedó uno de los muchos que había cuando él arribó a la ciudad. Los sacerdotes idólatras no veían con buenos ojos su labor extraordinaria. Entonces se reunieron para acabar con su vida o quitárselo de en medio. Un día estaba el santo cerca de un templo romano. Los encargados de su culto salieron en su busca. Contentos por su captura, pensaban que iba a adorar a sus dioses, hacerles sacrificios como estaba mandado y renegar de su fe en Cristo. Al negarse Saturnino, le dieron fuertes palizas, lo ataron a los cuernos de un toro y lo arrastraron por las calles en las que dejó sus propias carnes. Hay en Pamplona, ciudad que celebra las Fiestas de San Fermín, una iglesia dedicada en su honor.. Se llama de san Sernin. Y justo a su lado, al final de la Calle Mayor existe el pozo en el cual recibió san Fermín, discípulo suyo, el bautismo de manos del santo de hoy. En Toulouse existe una de las iglesias románicas más bellas del mundo: San Sernin Su culto se extendió por Francia y España, sobre todo a lo largo y ancho del camino de Santiago. Murió en el año 250. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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