miércoles, 22 de noviembre de 2017

Santa Catalina Labouré

Etimológicamente significa “ casta, pura”. Viene de la lengua griega. Era la octava de una familia con diez hijos. Cuando murió su madre, tenía entonces nueve años, la recogió una tía suya y vivió en San Remy. A los 18 volvió a la granja para que su hermana pudiese entrar en las Hijas de la Caridad. Ella tuvo que asumir todos los papeles de una casa. Era la primera en levantarse para preparar la comida a los campesinos que trabajaban en la granja, lleva el ganado al abrevadero, cuidaba de su hermano enfermo y de su padre. No le faltaba el trabajo a lo elegante joven. A pesar de todo, no dejaba ningún día de estar algún tiempo en la capilla ante el Señor. Eran tiempos difíciles porque después de la Revolución el clero había descendido mucho para poder atender las necesidades pastorales de tanta gente. En 1824 comenzó a estudiar con una prima. Ya entonces había tenido un sueño revelador para su futuro. Una vez que vuelve a la Borgoña, el padre, ante las reiteradas peticiones de su hija, le dejó entrar en el convento de las Hijas de la Caridad. En 1830 se fue derecha a la Casa Madre de estas religiosas, calle du Bac. Tuvo otro sueño o visión en el que el Niño Jesús le decía:"He aquí la Virgen María. Di un salto y me puse de rodillas ante el altar y con la manos apoyadas en las rodillas de la Virgen". Se buscó un buen director espiritual para los difíciles tiempos de la revolución Ella aumentaba su oración de día en día, además de su trabajo normal. En otra de sus visiones contempló a la Virgen que desprendía de su cuerpo, símbolos de su amor para con los hombres. El P. Aladel, su director espiritual, estaba desconcertado ante una chica de esta altura espiritual La directora del seminario en donde estudiaba, dijo de ella:<


lo próximo:
 
BUSCADOR
Desde:
Hasta

Dosatic S.L. © 2017
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad