miércoles, 22 de noviembre de 2017

Beata Magdalena Morano

Etimológicamente significa ""torre alta". Viene de la lengua hebrea. Nacida en Chieri (Turín) el 15 de noviembre de 1847, Magdalena Catalina Morano inicia, ya desde joven, entre los pequeños del lugar, un aprendizaje pedagógico que marcará toda su vida, de un modo especial después de obtener su título de maestra. Rica en experiencia didáctica y catequística, a los treinta años pudo coronar su deseo de consagración que se remonta a su primera comunión. En 1879 es ya hija de María Auxiliadora y le pide al Señor la gracia de "mantenerla en vida hasta que no haya colmado la medida de la santidad". Destinada en 1881 a Sicilia, inicia una fecunda obra educativa entre las niñas y las jóvenes de ambientes populares. Dirigiendo siempre "una mirada a la tierra y diez al cielo", abre escuelas, oratorios, internados, centros diversos en todos los rincones de la isla. Nombrada inspectora asume también el esfuerzo formativo de las nuevas y abundantes vocaciones, atraídas por su celo y por el clima comunitario creado a su alrededor. Los obispos aprecian y estimulan su apostolado multifacético confiando a su evangélica inventiva toda la obra catequética. Gravemente perturbada por una afección tumoral, concluye, en Catania, una vida de todal coherencia, transcurrida en su intento de "no poner jamás obstáculos a la acción de la gracia, cediendo a su egoísmo personal". En esta misma ciudad, Juan Pablo II la proclamó beata el 5 de noviembre de 1994. La celebración de su memoria litúrgica coincide con el día de su nacimiento a este mundo: el 15 de noviembre. Su cuerpo es venerado en Ali Marina (Catania). ¡Felicidades a quienes llevan este nombre!


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