domingo, 19 de noviembre de 2017

San Martín de Porres

Etimológicamente significa “dios de la guerra”. Viene de la lengua latina. Este joven tiene una historia peculiar. Nació Lima. Su padre era un noble español castellano, y su madre Ana, una esclava de Panamá. El padre no quiso reconocerlo como hijo suyo. Tuvo que soportar durante su vida la vergüenza de ser hijo ilegítimo. Pronto comenzó sus estudios en la ciudad donde nació. Allí, junto con los conocimiento científicos y literarios, adquirió, de manos de san Tomás Toribio de Mogrovejo, la cultura y la fe cristiana comprometida. En su adolescencia se sintió llamado a entrar en el convento de los Dominicos como un simple lego o hermano, es decir, que no quería llegar a ser sacerdote. Ya en este tiempo, se le veía por las calles compartiendo el pan con los pobres. Por esta razón todo el mundo le llamaba “fray (hermano) Martín de la Caridad”. Trabajaba como enfermero en la comunidad. Para todos tenía un trato especial. Pero su amor le hizo ir a la calle para consolar al triste y a los enfermos los cuidaba y recibía en la misma comunidad. Tenía tal sensibilidad que la manifestaba día tras día amando a los perros, los gatos y patos. Por este amor a los animales se ganó el aprecio y la estima de todos los indios. Tal era su generosidad que, al ver las deudas del convento, él mismo se ofreció al superior para que lo vendiera como esclavo y resarcir así la deuda. Y le dijo estas palabras:"Quiero ser útil a la comunidad al menos en algo". Gran parte de la noche la pasaba haciendo oración y el día cuidando a los pobres. Juan XXIII dijo en 1962:"Este santo varón, con su ejemplo, atrajo a mucha gente a la religión, y nos hace elevar nuestra mente al cielo". Murió en Lima en 1639. ¡Feliz día a quienes lleven este nombre!


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