miércoles, 22 de noviembre de 2017

San Alonso Rodríguez

Etimológicamente significa “presto para hacer el bien”. Viene de la lengua alemana. Si te das cuenta cada día mediante esta breve reseña del Santoral, hay santos de todo tipo. El de hoy fue una persona que, al quedar viudo, dejó su trabajo de comerciante para darse totalmente a Dios trabajando 45 años como portero en el colegio de los jesuitas de Palma de Mallorca. No tenía estudios científicos no literarios, pero sí una gran sabiduría en el corazón. Siendo todavía un niño en la ciudad de Segovia en donde nació, se hospedó en casa de sus padres un predicador jesuita, Pedro Fabio. Lo preparó para la primera comunión y desde entonces su amistad fue muy íntima con él. Cuando quedó viudo y sus hijos se le murieron, pidió entrar en los jesuitas. Estos no querían admitirlo porque tenía ya cuarenta años. Al fin lo admitieron. Le dieron como cargo la portería del colegio Montesión de Palma. San Juan Bosco decía que “un buen portero es un tesoro para un colegio o una casa”. Y Alonso lo fue de verdad. Atendía a los chicos, a los padres, a los profesores y dispensaba un amor fraternal a cada jesuita. El tenía como ideal de su santidad ver en cada persona que entraba en el colegio la misma figura de Jesús. Y decía estas palabras:" Es que a Jesús que se disfraza de prójimo, nunca lo podemos tratar con aspereza o mala educación". Los propios jesuitas dijeron de él:<< Declaramos que jamás vimos en el hermano Alonso Rodríguez un comportamiento que no fuera el de un verdadero santo". Uno de los que trataba en la portería fue a san Pedro Claver, misionero en América. Cuando le administraron la Unción de los Enfermos, comulgó y entró en éxtasis. Murió dos días después diciendo “Jesús, Jesús, Jesús. Era el 31 de octubre de 1617. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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