lunes, 20 de noviembre de 2017

Santa Margarita M. Alacoque

Etimológicamente significa “perla”. Viene de la lengua griega. Cuando se pasa por la bella ciudad de Paray- le – Monial se ve una inscripción al borde de la carretera que dice: “Ciudad del Sagrado Corazón”. No está muy lejos de Cluny y de Taizé. Cuando se hace una parada, uno se da cuenta de la inmensa riqueza de esta ciudad, dividida por un río. Allá van muchos peregrinos de todo el mudo, sobre todo de Europa central, para hacer una semana de convivencia espiritual. Y siempre, el alma llevada por la inquietud de la santa, hace el recorrido de las apariciones con las que le dispensó el Sagrado Corazón de Jesús. Tiene una abadía, imitación de la grandiosa que había en Cluny. Desde ella se parte para ir viendo los lugares que marcan un hito religioso en la vida de esta joven. ¿Quién era? Nació el 22 de julio de 1647 y murió tal día como hoy del 1690. Su fama corría a la par con la de san Luis XIV, rey de Francia. Nadie pensaba que la jija de un notario iba a tener tanta fama a causa de su santidad. Ya desde su infancia solía repetir:" Dios mío. Te consagro mi pureza y te hago voto de castidad perpetua". Marchaba a contracorriente de las chicas de su época. Al morir su padre, entró en el convento de las Clarisas de Charolles, ciudad vecina a Paray – le- Monial. Aquí se consagró a Dios para siempre. A los diez años de monja, cayó enferma de reúma y no podía curarse. Entonces le prometió a la Virgen que si se curaba, se daría por entero a ella. De visita las hermanas de Paray, oyó la voz de Dios que le dijo:<


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