sábado, 18 de noviembre de 2017

Santa Teresa de Ávila

Etimológicamente significa “ bella y ardiente como el sol de verano”. Viene de la lengua griega. Es una de las santas más universales de toda la Iglesia universal. Es virgen y doctora. Sus padres, Alonso de Cepeda y su madre, Beatriz de Ahumada, eran de familia noble. Cuando la flor de la vida le sonreía, a los 18 años decide hacerse carmelita y, ya profesa, emprende la reforma del Carmelo con san Juan de la Cruz, que era su confesor. Tuvo épocas en la que no experimentaba ningún consuelo en la oración. Era la noche oscura del alma. Sin embargo, eso lo compensaba con arrebatos místicos. La divina andariega parecía incansable ante los ojos de todo el mundo. No paraba de hacer el bien a pesar de que su salud era un tanto enfermiza. Recorrió casi todos los conventos españoles. Tenía tiempo para escribir sus memorias y libros de una profunda y exquisita espiritualidad que siguen teniendo vigencia en nuestros días. Cuando emprendió la Reforma se dio cuenta de que las prácticas religiosas de esta Orden estaban degradas y habían perdido su prístino fervor. Como era de esperar, tuvo grandes obstáculos por parte de quienes no estaban conformes con su afán de reforma.. Si alguien quiere conocer en profundidad el alma y la vida de esta mujer emprendedora, no tiene más remedio que acercarse a las páginas de su libro “El castillo interior del alma”, pues constituye un método extraordinario de oración y plegaria, considerados entre los mejores como guías de oración contemplativa. Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia en 1970 y dijo estas palabras:" Es admirable pensar y soñar que Aquel cuya grandeza llenaría mil mundos, está en nosotros que somos tan poca cosa"! Murió en 1582 y nació en el 1515. ¡Felicidades a las Teresas y a la Orden del Carmelo!


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