martes, 21 de noviembre de 2017

San Ildelfonso

Etimológicamente significa “preparado para el combate”. Viene de la lengua alemana. Estás hoy ante una de las glorias de la Iglesia española. Toledo era entonces la capital de España, y dirigía religiosamente la ciudad un hombre enamorado de la Virgen María e impulsor de una de sus tantas virtudes, la virginidad. Como era muy inteligente escribió un precioso tratado sobre La Virginidad de María. Así no fue extraño que le llamaran el “capellán de María”. Tuvo la dicha de tener como maestros nada menos que a san Isidoro. Lo preparó bien en lo doctrinal y en la carrera que lleva a la meta más soñada para un creyente: la perfección o la santidad. Existe una leyenda que dice así:"La Virgen se le apareció para felicitarlo y darle las gracias por haber hablado tan fervorosamente acerca de ella y que le regaló un ornamento para celebrar la misa, una casulla". Este doctor de la Virginidad de María solía decir esta oración:<< Concédeme, Señora, estar siempre unido a Dios y a ti; servirte a ti y a tu Hijo; ser el esclavo de tu Señor y el tuyo. Suyo, porque es mi Creador; tuyo, porque eres la Madre de mi Creador". De joven encontró dificultades para seguir la vocación para la que Dios lo llamaba. Huyó de su casa y se fue a la abadía de Agalia. Cuando murió el arzobispo de Toledo, el pueblo entero pidió que fuera Ildefonso su nuevo arzobispo.. Durante los concilios de Toledo se habló y se defendió mucho la maternidad divina de María. Pasó nueve años trabajando pastoralmente con los fieles de su diócesis e incluso tuvo el honor de que el rey Recesvinto estuviera en la fiesta de la Madre de Dios. Sus reliquias se conservan en la catedral de Zamora. Murió en el año 667 a los 61 años. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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