sábado, 18 de noviembre de 2017

San Ireneo

Etimológicamente significa “ amigo de la paz”. Viene de la lengua griega. Hoy día está de moda el estudios de los Padres de la Iglesia, es decir, de los creyentes sabios de los primeros siglos de la naciente Iglesia cristiana y de todas las dificultades por las que pasaban los que abrazaban la fe del Nazareno. Uno de estos Padres fue san Irineo, cuyos escritos brillan a una gran altura intelectual y de una gran belleza literaria. Nació en el Asia Menor en el año 125. Recibió la educación de san Policarpo quien, a su vez, la había recibido directamente de san Juan Evangelista. Los destinos de Dios hicieron que Irineo llegara a Lyon, la gran ciudad de aquellos tiempos. Antes de llegar tuvo que hacer lucir su brillante doctrina frente a la secta de los Gnósticos. ¿En qué consiste esta secta? Sus seguidores defendían con ahínco el dualismo radical entre el mundo de los cuerpos y el de los espíritus: el mundo actual ha sido producido por emanaciones y combinaciones del Dios bueno y por el principio del mal, identificado con la materia. Creen en la reencarnación y afirman que la sola mente humana es capaz de conseguir todo sin necesidad de la fe y de la Revelación divina. Pero estando en Lyon se desató una grave persecución contra los cristianos. El no murió porque estaba de viaje a Roma. Cuando volvió de la ciudad eterna, el pueblo entero lo proclamó el obispo sucesor de san Potino que había sido martirizado. ¿Qué hizo entonces Irineo? Se entregó de lleno a cuidar a los cristianos y animarlos en su fe defendiendo a capa y espada la verdad cristiana contra los errores de los herejes. Sus libros contra esta secta se tradujeron a varios idiomas. Hoy día, en la editorial la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos) se pueden encontrar sus libros, tan actuales hoy como entonces. Murió en el año 203. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre! Etimológicamente significa “ amigo de la paz”. Viene de la lengua griega. Hoy día está de moda el estudios de los Padres de la Iglesia, es decir, de los creyentes sabios de los primeros siglos de la naciente Iglesia cristiana y de todas las dificultades por las que pasaban los que abrazaban la fe del Nazareno. Uno de estos Padres fue san Irineo, cuyos escritos brillan a una gran altura intelectual y de una gran belleza literaria. Nació en el Asia Menor en el año 125. Recibió la educación de san Policarpo quien, a su vez, la había recibido directamente de san Juan Evangelista. Los destinos de Dios hicieron que Irineo llegara a Lyon, la gran ciudad de aquellos tiempos. Antes de llegar tuvo que hacer lucir su brillante doctrina frente a la secta de los Gnósticos. ¿En qué consiste esta secta? Sus seguidores defendían con ahínco el dualismo radical entre el mundo de los cuerpos y el de los espíritus: el mundo actual ha sido producido por emanaciones y combinaciones del Dios bueno y por el principio del mal, identificado con la materia. Creen en la reencarnación y afirman que la sola mente humana es capaz de conseguir todo sin necesidad de la fe y de la Revelación divina. Pero estando en Lyon se desató una grave persecución contra los cristianos. El no murió porque estaba de viaje a Roma. Cuando volvió de la ciudad eterna, el pueblo entero lo proclamó el obispo sucesor de san Potino que había sido martirizado. ¿Qué hizo entonces Irineo? Se entregó de lleno a cuidar a los cristianos y animarlos en su fe defendiendo a capa y espada la verdad cristiana contra los errores de los herejes. Sus libros contra esta secta se tradujeron a varios idiomas. Hoy día, en la editorial la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos) se pueden encontrar sus libros, tan actuales hoy como entonces. Murió en el año 203. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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