miércoles, 22 de noviembre de 2017

San Antonio Abad

Etimológicamente significa “florido, inestimable”. Viene de la lengua griega. He aquí la vida de un joven que se plantea su futuro con decisión. Cosa nada fácil para un chico rico en el Alto Egipto. La salvación de su alma primaba en su vida más que los bienes materiales que poseía. Se descubrió a sí mismo mediante la lectura y meditación de los Hechos de los Apóstoles. Se quedó prendado de la forma de vida que llevaban las primeras comunidades cristianas. Movido por la comunidad de bienes, entró en la Iglesia. Fue entonces cuando se dio cuenta de la riqueza u su valor cuando un joven rico como él rechazó lo que Cristo le ofrecía en su reino.. Se aplicó este texto a él mismo. Lo dejó todo a los pobres y se marchó lejos, al desierto, a una fortaleza militar derruida en Nitria. Estuvo nada menos que veinte años en donde sufrió tentaciones terribles contra la castidad. Poco a poco se le fueron uniendo otros chicos con afán de perfección. Entonces se convirtió en el padre de todos. Vivían ratos en comunidad y otro mucho tiempo solos en las ermitas que se fabricaban. Por esta razón lo llamaron y llaman el “padre de los monjes”. No obstante, a pesar de su existencia alejada del mundanal ruido, iba de vez en cuando a Alejandría para evangelizarla. Sus más feroces enemigos eran los paganos y los arrianos. Les enseñaba a sus discípulos esta máxima:" Esforcémonos en no poseer nada que no nos podamos llevar a la tumba, es decir, la caridad, la dulzura y la justicia. Toda prueba nos es favorable. Si no hay tentaciones no se salva nadie". Su gran amor a los hombres la tuvo también con los animales. Por eso en este día mucha gente lleva a los templos animales para que los bendiga. Murió en el año 356. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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