miércoles, 22 de noviembre de 2017

San Medardo

Etimológicamente significa “audaz y valeroso”. Viene de la lengua alemana. Este nombre, tan raro para nuestra cultura, es, sin embrago uno de los que más aprecian en Francia el mundo de los agricultores y campesinos. Siempre que hay necesidad de lluvias, lo invocan como a su gran protector. Desde pequeño mostró claras inclinaciones para el sacerdocio. Esto lo notó el propio padre cuando un día le regaló su caballo a un chico pobre. Los padres lo enviaron a estudiar al seminario para que, siguiendo su vocación, algún día lo ordenaran de sacerdote. Esto sucedió cuando contaba 33 años. Desde este instante se entregó a los pobres, la gran característica de todos los santos y hombre de buena voluntad, porque se fundamentan en el corazón mismo del Evangelio. Ayudaba a los estudiantes pobres dándole la comida y atendiéndolos en las necesidades espirituales. Personas así adquieren pronto la fama por su santidad de vida. De este modo fue como llegó a ser obispo de Wermondois. Era el pueblo quien lo aclamaba a grito limpio. Los Vándalos entraron haciendo de la suyas. No le cupo más remedio que huir Noyón, en donde había nacido. De aquí pasó a Tournay. En este lugar tuvo serias dificultades con los idólatras. Había mucha gente que todavía no había recibido la enseñanza y la vida del Evangelio. Se dedicaban a dar culto a sus dioses. Y cuando alguien como san Medardo se les interponía en el camino, intentaban hacerle la vida imposible. Eran tales los desmanes que cometían en estos cultos que escandalizaban hasta a los mismos paganos. Cuando le robaban el ganado o les espantaban las abejas para dar de comer a los necesitados, decía a los ladrones con gracia:" esto es señal de los castigos que os pueden venir si seguís robando. Ahora son unas sencillas abejas, pero después os picarán ellas y los remordimientos". ¡ Feliz día quienes lleven este nombre!


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