miércoles, 22 de noviembre de 2017

San Justino

Etimológicamente significa “justo”. Viene de la lengua latina. He aquí un seglar de una vida cristiana profunda. No hace falta ser cura o monja para alcanzar la santidad. Esta pertenece a todo estado o condición de vida. ¿Quién fue este laico ejemplar? Fue un apologista que defendió con uñas y carne su fe en el Señor. Sus escritos reflejan la vida de los seguidores de Jesús durante el primer siglo y parte del segundo, que es cuando le tocó vivir a Justino. Dada su aguda inteligencia, se dedicó a estudiar al Biblia en la que encontró justamente lo que antes no había halado en otros libros. Como intelectual inquieto recorrió países y ciudades conversando y discutiendo con paganos , judíos y herejes teniendo fija su mente y su ardiente corazón en la fe que había recibido gratis de Dios. En su libro Apologías les habla a los gobernantes así:"¿Por qué perseguís a los seguidores de Cristo? ¿Por qué son ateos? No lo son. Creen en el Dios verdadero. ¿Por qué son inmorales? No. Los cristianos observan mejor comportamiento que los de otras religiones. ¿Por qué son un peligro para el gobierno? Nada de eso. Los cristianos son los ciudadanos más pacíficos del mundo. Cuando los paganos se dieron cuenta de que este sabio era cristiano, el alcalde de Roma lo mandó llamar ante su presencia. Y le hizo varias preguntas. ¿Cuál es su especialidad? Mire, durante mis primeros 30 años me dediqué a estudiar filosofía, historia y literatura. Pero cuando conocí la doctrina de Jesucristo me dediqué por completo a tratar de convencer a otros de que el cristianismo es le mejor religión. ¿Sigue, siendo sabio esa religión? Fui un ignorante hasta que no la conocí. El cristianismo me ha aportado la verdad que no había encontrado en ninguna religión. Irritado el alcalde, lo mandó prender y le dio muerte en el año 165. ¡Felicidades a quienes lleven este nombre!


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