martes, 21 de noviembre de 2017

San Felix de Nola

Etimológicamente significa “feliz”. Viene de la lengua latina. Si alguna vez vas a Nápoles, te puedes escapar a Nola para conocer su historia y su encanto. Aquí nació el joven Félix. A pesar de que su padre era militar sirio enrolado en las fuerzas armadas del imperio romano, tuvo que aceptar que su hijo siguiera otros derroteros muy distintos a los suyos. ¡Estupenda disposición la de los padres que permiten que el hijo siga la vocación ala que está llamado antes que la preferencia por una vocación que, aunque dé dinero y fama, no le da la felicidad. Su vida la conocemos mediante la biografía que de él escribió el poeta y paisano Paulino. Tan célebre era este joven que hasta el Papa san Dámaso le escribió un precioso poema. Vivía contento haciendo el bien a la gran comunidad de cristianos que ya existía en Nola. Todo el mundo se conocía entre sí. Cuando el emperador Decio ordenó castigar a los cristiano, no le fue difícil a su policía encontrar a todos los seguidores de Jesús de Nazaret. En seguida buscaron al obispo Máximo y a su sacerdote preferido por su labor apostólica. Murió san Máximo y le ofrecieron a él el puesto de obispo. Pero era tanta su humildad que renunció. El se dio cuenta que si seguía como cura le era más sencillo el acceso directo con la gente cristiana a la que prestaba todos los auxilios espirituales y una sólida formación en la defensa de la fe y en el conocimiento de Jesucristo. Y así se libró del martirio. Murió con el amor de todos sus fieles y cristianos el 14 de enero del 260. ¡Felicidades a los que lleven este nombre!


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