martes, 21 de noviembre de 2017

San Juan Bautista de la Salle

Etimológicamente significa “Dios es misericordia”. Viene de la lengua hebrea. Hay momentos en la historia en que coinciden figuras de alto prestigio, aunque por caminos distintos. El tiempo de Juan fue el de Luis XIV. Este joven “pasó” de la clase adineraba a la que pertenecía para vivir en la mayor austeridad de vida. Dios le llamó, como ha ocurrido con tantos santos, para hacer una labor maravillosa en el mundo. Esta consistiría en la fundación de los Hermanos de la Salle. Pero antes pasó por el seminario más famoso de aquellos tiempos en Francia: el de san Sulpicio de París. En él sería ordenado de sacerdote y destinado a la diócesis de Reims en el año 1678. Los niños y una buena educación las llevaba prendidas en su alma como algo sumamente interesante para el progreso humano, cultural y cristiano de todos. Por eso, animado por la gracia de Dios, fundó las Escuelas profesionales y las primarias. Su gran preocupación era la salvación de las almas de los niños y su maduración en los principios de la fe cristiana. El reconocía que, debido a sus buenas cualidades y a su excepcional inteligencia, hubiera podido ocupar altos cargos. Prefirió la pedagogía del grupo antes que la enseñanza personalizada como se estilaba entonces en la clase burguesa. En lugar de castigos, él prefería el amor evangélico y la convicción. Difícilmente una persona educada así, siente animadversión contra alguien o contra algo. Otra cosa importante de su pedagogía fue la preocupación por la formación permanente de los profesores. Tema que hoy está de moda. Los santos, en general, se adelanta en el tiempo. Muchos de estos profesores se enrolaron en las Comunidades de Hermanos de las Escuelas Cristianas. Cuando sus padres murieron, él cogió la herencia para repartirla entre los pobres. Pasando de todo lo que no fuera el amor a Dios y al prójimo, forjó su personalidad de santo junto al sagrario haciendo largos ratos de oración diaria. Recomendaba a sus religiosos que “hicieran todo el bien que deseaban que los demás hicieran con ellos”. Para uso de los hermanos escribió el libro de la Reglas y Meditaciones que condensan la espiritualidad de san Sulpicio e Ignacio de Loyola. Murió el 7 de abril de 1619 Es patrono de los educadores. ¡Felicidades a los Hermanos de la Salle!


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